abre sus puertas, los primeros animales en entrar tienen plumas de oro y vientres oblongos. El resto ha de esperar, pacientemente, de pie, su turno. Zancudos y paticortos, altos y bajos, rechonchos y espigados... ojos y pieles de diferentes formas y colores se extienden a lo largo de una fila misteriosamente silenciosa en la que nadie, en principio, se come a nadie gracias a un interesado pacto de no agresion.
Una fila de seres temporalmente migratorios buscando colonizar experiencias que almacenar en tarjetas de memoria, humanas y electronicas. Arcas de Noe que propician inundaciones en lugar de protegerse de ellas. Torrentes de folletos y excursiones se derraman frente a gafas de sol, alimentos excesivos y miradas sospechosas... Rayajos de vapor, zig zag, zig zag, que rasgan los cielos por los que se nos escapan, ay, los minutos de libertad laboral condicional con los que somos agraciados, o desgraciados...
Luego, tras la apabullante sensacion de fragilidad de la aeronave, una vez ha arremetido contra el Dios del Cielo (y ha sido zarandeada en sus alas de mentira por ello), llega cierta calma ficticia en la que los pies se asientan en un suelo que no es tal y se ve pasar por el micropasillo a esbeltas azafatas que se convierten, en cuestion de segundos, en vendedoras ambulantes de colonias y alimentos.
Eolo vuelve a vapulear nuestras visceras varias veces. Goethe tiene que esperar a que vuelva a el desde mi cuerpo maltrecho, desde mi atencion llevada a mis manos sobre los muslos y a mi respiracion aquietadora de los movimientos inquietantes. Luego Nietzsche, sentado a mi lado, medio loco, medio ciego, me susurra pildoras filosoficas en un aleman que no puedo entender mientras los seres magicos de los Brüder Grimm corretean y vuelan, traviesos, por entre los hombros, calvas y piernas de los pasajeros: "Deutschland!, Deutschland!" susurran, emocionados, mientras pegan sus rostros inmortales a las ventanillas del avion, que ya ha iniciado su descenso hacia el aeropuerto de Bremen...
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| La alforja delantera encaja perfectamente en el hueco |
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| Añadir leyenda |
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| La llegada del engendro |
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| Ah! que placer cuando tienes todo el equipaje... |
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| Ready... Steady... |
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| Go! |
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| Walkyria lista para el pedaleo |
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| No esta mal, verdad? Lo que tiene la practica... |
Hola Walkyria!
ResponderEliminarHola, hola, quien eres?
EliminarLa primera aventura: desempacar y que nada se haya roto!
ResponderEliminarSi, querido amigo, solo con eso uno ya puede respirar tranquilo...
Eliminarparece mentira que todo se recomponga , cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa , como tu dices .
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