Ella me vio
Yo estaba a punto de desaparecer, vagaba por las calles atravesando señales, paredes, tiendas... Mi imagen, en los espejos, era apenas un halo desvaido. Hasta que ella me vio. Me vio, me mirø y me hablø. Comenzø a hacerme preguntas moldeadas por su sonrisa y, a medida que le contestaba, mis manos, mis piernas, mi cabello comenzaron a corporeizarse de nuevo.
Nos sentamos en un cafe aleman, en Hamburgo, Evamarie y yo, y seguimos reconstruyendome a traves del inmenso poder de la palabra, de sus palabras, de las mias. Del aleman pasamos al ingles, en una contundente labor de reensamblaje. Mi camiseta adquirio color y las yemas de mis dedos volvieron a sentir la alba rugosidad de la servilleta de papel. En mi lengua se fundia el queso de la tarta. Me dijo que ella estudiaba Arte, y que era pintora. Claro... ahora todo encajaba...
Evamarie estaba pintandome a traves de su verde mirada, con la paciencia con la que la gota recorre la tersura del tallo hasta llegar al suelo, con la precision con que las ruedecillas giran en universos de metal ocultos, asi tambien ella, con suma calma, estaba pintando cada uno de los detalles de mi cuerpo humano.
Dejø para lo ultimo el iris de mis ojos.
Nos quedamos mirandonos algunos segundos, en silencio, buceandonos... Las esferas de color que enmarcan mis pupilas volvieron a agrietarse de un marron reverdecido y el mundo entero busco derramarse dentro de mi. Luego, acabada la tarea, su cuadro, Evamarie se marcho despacio, sin mirar atras, por la Kottwitzstrasse de Hamburg, bajo un cielo que ella no habia pintado de gris.
Nos sentamos en un cafe aleman, en Hamburgo, Evamarie y yo, y seguimos reconstruyendome a traves del inmenso poder de la palabra, de sus palabras, de las mias. Del aleman pasamos al ingles, en una contundente labor de reensamblaje. Mi camiseta adquirio color y las yemas de mis dedos volvieron a sentir la alba rugosidad de la servilleta de papel. En mi lengua se fundia el queso de la tarta. Me dijo que ella estudiaba Arte, y que era pintora. Claro... ahora todo encajaba...
Evamarie estaba pintandome a traves de su verde mirada, con la paciencia con la que la gota recorre la tersura del tallo hasta llegar al suelo, con la precision con que las ruedecillas giran en universos de metal ocultos, asi tambien ella, con suma calma, estaba pintando cada uno de los detalles de mi cuerpo humano.
Dejø para lo ultimo el iris de mis ojos.
Nos quedamos mirandonos algunos segundos, en silencio, buceandonos... Las esferas de color que enmarcan mis pupilas volvieron a agrietarse de un marron reverdecido y el mundo entero busco derramarse dentro de mi. Luego, acabada la tarea, su cuadro, Evamarie se marcho despacio, sin mirar atras, por la Kottwitzstrasse de Hamburg, bajo un cielo que ella no habia pintado de gris.
que momentazooo¡¡¡ me encanta ella, la luz que desprende sera por que me recuerda a mi querida Meryl Streep,o por que ella era luz..
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