Hamburgo, la inalcanzable
A Hamburgo no se puede llegar cuando uno lo desea. Los arboles, los rios, la lluvia se encargan de decirte cuando puedes hacerlo... Los kilometros se enroscan como una serpiente que quisiera dormir a lo largo de toda la maniana y, por mas que pedaleo y pedaleo, la distancia no decrece. Fluctua, si, de un modo aleatorio, pero no me permite avanzar. El bosque da vueltas y vueltas sobre mi cabeza. Las hayas, los robles, los pinos, susurran canciones de cuando el mundo era joven todavia, y algun que otro pajaro -que no ha olvidado aun el idioma de los hombres- me avisa, escondido tras los arboles: "Por ahi no, por ahi no!!!", mientras sus alas golpean con rabia el silencio de madera y musgo antes de que pueda llegar a verle. Descubro una hilera de migas de pan, en un sendero que conduce a lo mas profundo del bosque, aquel lugar al que solo puedes llegar cuando estas muerto y aun no lo sabes. Hamburg... Hamburg... susurro, hipnoticamente, enfebrecido por el sonido d...
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